miércoles, 10 de abril de 2013

domingo, 14 de octubre de 2012

El "Trillo"

Para recordar, sobran las palabras, quien quiera disfrutar una ruta de btt de montaña de verdad, que siga este track:

               

No vimos ni minguillos, ni Juancaballos ni mas homo sapiens que al "pastor" de Jimena y a unos cuantos locos del gatillo en sus puestos, listos para abatir grandes piezas.

miércoles, 13 de junio de 2012

En los dominios de "Juancaballos"


Cuentan que en esta nuestra Sierra Mágina viven unas extrañas criaturas, mitad hombre y mitad caballo, muy difíciles de ver y de las que se sabe muy poco. Se tiene noticia de ellas desde hace muchos siglos y se las conoce con el nombre de Juancaballos.






Hostiles, violentos en exceso, recelosos de todo aquel que no pertenezca a su clan, indómitos, eluden el contacto con el ser humano, al que desprecian y del que se aprovechan en casos de verdadera necesidad, saqueando sus huertos y casas e incluso devorándolos si la carestía aprieta.

No quisimos tardar mucho tiempo en volver a la senda que iniciamos dos fines de semana antes en busca de los minguillos y sin pensar en otras alternativas nos volvimos a plantar en "Cuadros". Sin miramientos ni paradas innecesarias iniciamos nuevamente la ruta de ascenso por el mismo sitio que la primera vez, por el "camino del Collado del Valle", siempre con la idea de alcanzar el final de la conocida ruta del "Caño del Aguadero".


De la ermita de Cuadros hasta la era de empavar y el cruce con el "Camino de Las Lomas", y poco mas alante, bajo las sombras del "Morro del Lastonar" hasta el cruce con el camino de nuestra primera aventura serrana, el ascenso al pico carboneras por el "Camino del Lara", no hace falta explicar mucho pues ya lo narramos en nuestra anterior entrada "En busca de los Minguillos".


Pero esta sierra, además de absorver por su flora, sus formaciones rocosas simplemente inverosímiles, o su inquebrantable silencio, parece ser eterna, cada viaje es, al menos hasta la presente, un profundo disfrutar desde que empieza, cuando Helios aun esta despidiéndose de Morfeo. 



Pasado el caño del aguadero al fin, con la sorpresa, no por el caño, que al fin y al cabo no es mas que un abrevadero, supongamos que para cabras u ovejas que por estos lares abundan, o para pastores sedientos, lo verdaderamente simbólico es el enclave, esta situado bajo la cima del primer macizo rocoso de la sierra, a unas 3 horas de biciclo (desde Cuadros), formando un valle de inigualable belleza, pero sin atisbo alguno de llaneo o descanso, la fuente se halla bajo un refugio de piedra y adentrándose en un bosque, asomado a un precipicio, desde el cual divisábamos la mismísima Baeza.


Para darle un aire aun mas magnético, por encima del refugio existe una puerta que parece separar el mundo civilizado del territorio de los Juancaballos: "El Cordel del Abrevadero del Espino", un camino que bordea el nordeste de Sierra Mágina sobre cotas que oscilan entre los 1500 y 1650 metros de altitud, un sendero que tras esa puerta nos llamaba, y habiendo llegado ya a ese punto, atrapados por la visión de la senda  que nos adentraba en un lugar que permaneció casi virgen hasta la conquista humana musulmana, en la que se instalaron sus primeros habitantes y de quienes provienen las leyendas mitológicas que perduran hasta el día de hoy.

Las puertas que nos llevan "mas allá"... al fondo, el Dios "Natin"


Tierra de secretos, que se ocultaron en sus cuevas y rincones.

 
Tuvimos la osadía de entrar (volvimos a dejar la puerta cerrada, para que no hubiera corriente...) y ahí fue que vimos a los JuanCaballos, o quizás los seres con los que puidieron confundirlos nuestros ancestros, (Tranquilos, no probamos ninguna seta autóctona), bajando por paredes totalmente verticales, practicamente sin apoyos una manada de gamos hizo que sacáramos los prismáticos para admirar una de esas típicas escenas de "El hombre y la tierra".



Fue sin duda una de esas experiencias  que todo amante de la naturaleza disfruta plenamente, por lo insólito en estos tiempos urbanitas que vivimos, de estar al lado de una manada de  ciervos  o gamos, perdonad nuestra ignorancia y los mas de 300 metros que nos separaban de ellos, pues son animales que admiramos  con profundidad, tal vez por lo inusual de su presencia.



Criaturas que por si mismas creo que dieron  mas que enorme justificación a este  viaje, mas allá de lo que  en principio buscábamos, o pretendíamos.

De aquí nos queda la satisfacción por los imborrables recuerdos, el regocijo de ser de ese minúsculo grupo de gente que ha sobrevivido a un encuentro con una manada de Juancaballos, Y como no, otro reto, llegar a Albanchez, completando así el ascenso por ese lado de la sierra.


La información y el reto lo recogimos del mejor guia que puedes tener en un sitio como este, un pastor del lugar, posiblemente único poblador del monte, persona gustosa de charlar, pues compartir silencio con Mágina, es duro cuando es por obligación.

Propietario de un Nissan Patrol de la Benemérita (aunque llevaba gorra, no tricornio), poseedor de ese sentido del humor propio de quien necesita un congénere con el que distraer el tiempo, de esa mirada del que es feliz sin mas necesidades que las reales para un ser humano, esas que apenas se diferencian de las que tenían los que llegaron aquí hace ya unos siglos.
 
Y como si de esta época viniera, parecía mirarnos, vestidos como Buzz LightYear, cuando le dijimos que veníamos de la ciudad de Baeza. Asi que tras informarnos sobre las posibilidades de la zona en cuanto a cuevas y algún que otro secreto que descubrir, volvimos a deshacer el camino de tres horas de ascenso en menos de media hora de bajada.

Por que tras bichear un poco se puede decir que llegados al objetivo marcado, ahí nos volvimos... hasta la próxima incursión, pues justo cuando empezábamos a bajar, en dirección Torres, a 1754 metros de altitud, decidimos volver al vehículo, entre otras cosas por que en el mencionado refugio unas inscripciones nos avisaban claramente sobre los riesgos de "baldarnos" en exceso, y no es cuestión de abusar. 

 





lunes, 28 de mayo de 2012

En busca de los Minguillos




   
   Esquivos, como todo ser legendario, astutos, feroces si se ven acorralados, crueles sobre todo, maléficos, capaces de hacer perder la cordura (si es que se tuviera) a quien los enoja.


    Así son los "Minguillos", o al menos eso cuentan los mas ancianos del lugar sobre estos duendes semidivinos que habitan desde épocas ancestrales "La Sierra Mágica".
    En busca de ellos nos adentramos la madrugada del 27 de mayo, de sus dominios y sus secretos, con premeditación, alevosía y casi nocturnidad; franqueando una de las puertas mejor vigiladas hacia el corazón de Sierra Mágina, la ermita de Cuadros, protegida por su imponente torre, único testigo de nuestra partida.


Desde Cuadros, a 550 m. de altitud, parten varias sendas, nosotros sin mas objetivo  que asomarnos a ambos lados de la sierra y tantear el terreno, nos adentramos sobre las 8:00 en esta serrezuela, atravesando en canal su arteria principal, el rio que le da nombre, preludio de Mágina, bicheando el conocido paraje dominguero del  “Área recreativa de Cuadros”, el mayor bosque Europeo de Adelfas, y desde ahi, sin acordarnos de documentar ni de conectar los moviles a los programas que graban los tracks, a subir con ansia viva por el “Camino del Collado del Valle", el mas directo que encontramos para adentrarnos en el corazón de la sierra.


 
    Este camino pertenece  la denominada ruta del “Caño del Aguadero”, abrupto, tanto en inclinación como en virajes, escaparate incomparable de los endemismos, únicos en el mundo, que aquí se encuentran, cubriendo sus laderas y senderos con ese aroma a naturaleza que evoca a nuestros ancestros y nos recuerda nuestras raíces mas primarias.


   
    
    La primera parte del camino acaba en el Collado del Valle, y en una Hera de emparvar confluyen la “Sierra de Bedmar”, “El Valle” y “La Sierra”, Un paraje de esos que quedan grabados en la mente y en los sentidos por su extraordinaria belleza.

    Decidimos hacer una visita por el camino que desciende por la Sierra de Bedmar buscando los limites de Sierra Magina al Este y la carretera que une Ubeda con Guadix, la A-301.

Lo desandamos después de asomarnos a un mirador excepcional desde el que divisar el sur de la Serrezuela de Bedmar, Jodar, Albanchez, Jimena, Garciez, y creedme que es imposible plasmar con unas letras lo que se ve desde arriba, nuestro mayor ánimo para que lo hagais y comprobeis por vosotros mismos.


Al este, en el horizonte, CAZORLA,  y al Norte LA LOMA

 Otra vez en la ERA:… verdadera.. :D, disfrutando de la ruta.

Y la verdad que se disfruta, ya que, sin darnos cuenta del desnivel, del cansancio, justo antes de iniciar el “Camino del Puerto de la Herradura”, divisamos nuestro objetivo, y nos adentramos por la subida denominada el “Camino del Lara", el cual solo puede calificarse de no autorizada para principiantes, no muy larga pero bastante complicada. En la cumbre, prado pedregoso, no apto para pedales automáticos, all mountain 100%, una autentica gozada.





A la Izquierda dejamos el Pico “Carboneras”, a 1512 m., y rodeandolo el camino del Lara que desciende coronando la “Sierra de la Cruz”… otro buen objetivo…

Aparcamos las burras  unos mas arriba otras mas abajo.. :D ejem…ejem…

Y por fin: el “Morro de Lastonar”, con tres cotas a 1562, 1552 y 1545 m. Y si recordáis nuestras palabras al decir que con ellas no podíamos describir lo que nuestros ojos veían, aun mas estupefactas quedaron nuestras retinas cuando llegamos a nuestro objetivo, y tranquilos, no se nos ha ido la olla, (ni rastro de los minguillos...), pero al llegar arriba fuimos conscientes de la importancia estratégica de estas milenarias tierras como frontera de dos mundos, de dos civilizaciones condenadas a no entenderse; pues TODO se ve, todo se domina.

El profundo olor a Tomillo, único en su especie, del hinojo embriagador, y esa egolatría que produce vencer a un gigante como este de 1500 metros, harán este momento inolvidable.

Cierto es que esta etapa marca un antes y un después en cuanto a retos, una mirada al otro lado del horizonte (Baezano) y muchos desafíos pendientes...

De los seres malignos, esos que un día aterrorizaron a campesinos y lugareños acompañando al espectro fantasmal, aquellos que fueron escarmentados y obligados a refugiarse en estos parajes, como dije, no tuvimos noticia... menos aún de los hostiles Juancaballos, crueles cómplices del Aznaitín, dueño de los rayos afilados de las tormentas.

Ya solo quedaba volver, 120 min. para subir 15 para bajar, im-pre-zio-nante. Eso si, esta vez sin tentar a la muerte de regresar al hogar tras una larga ruta, por fin tenemos transporte para seguir investigando.



martes, 1 de mayo de 2012

El umbral de Mágina

Sobre el monte pelado, 
un calvario. 
Agua clara 
y olivos centenarios. 
Por las callejas 
hombres embozados, 
y en las torres 
veletas girando. 
Eternamente 
girando. 
¡Oh, pueblo perdido, 
en la Andalucía del llanto! 


Como en este poema del gran Federico García Lorca podríamos empezar el viaje que este martes 1 de mayo, impropiamente frío, nos iba a llevar a nuestra segunda incursión en Sierra Mágina: La conquista de Bedmar y Jódar (conquista silenciosa y sin derramamiento de sangre...).

Atravesando el valle del Guadalquivir, sin mas armas que nuestras burras y bajando como almas que lleva el diablo por el "camino del Narro", hasta embocar el espacio protegido de "Pedro Marín" y de ahí endurear para toparnos con el enigmático "Cortijo de Ninchez", Señorío otrora de Marqueses y hoy testigo mudo de la historia (de esta que te cuento), asomado a un risco como si de una fortaleza se tratara, dominador estratégico de las vistas de Baeza y Úbeda y primer peldaño hacia Mágina.



 
De ahí, y con permiso de un compañero de viaje mas que inesperado, ignorado, que se sumó al viaje y lo intentó lastrar (hablo del barro) fuimos hacía Garcíez, villa antigua, dicen que con historia desde la Edad de los Metales, Marquesado de Viana ayer y patrimonio de los parias hoy (datos totalmente nimios para dos bicicleteros enajenados por la adrenalina).


Partimos sin más a través de la Serrezuela y el torreón de Fique, torre vigía medieval que ya aparecía en una Relación de Pueblos ordenada por Felipe II:

                                                                  
                                            
"Ay a la parte del maestral
una torre de cal y canto 
que llaman torre de Fique. 
Esta a una legua desta villa [Bedmar], 
en que se recogen los labradores
que labran hazia aquella parte". 




                                                     
Legua que recorrimos ampliamente ignorando libros de historia, animados por la música celestial (heavy metal) que desprendían nuestras cabalgaduras a la altura de los cambios, embriagados por su huésped (si, el maldito barro...)

Al final del puerto, y escondida (al menos para la vista de un Baezano) tras dos montículos que anuncian la entrada a la "Sierra Mágica", y vigilan aún incrédulos al Dios Natín, impertérrito, alcanzamos al fin Bedmar, el vídeo muestra la grandeza de vistas que pudimos disfrutar semi exhaustos, llegando al castillo antiguo, fortaleza de Al-Manzar, inexpugnable (al menos en apariencia...), divisando todo el valle del Guadalquivir con su mirada y advirtiendo de que ya entramos en los dominios del centauro Juancaballo, Sierra Mágina.

Y entre las ruinas apenas descansamos, pero nos empapamos de algo de historia , al menos al rememorar este momento, que lo que pisamos fue una fortaleza conocida como el Castillo "Viejo" de Bedmar, denominada en sus orígenes, como ya mentamos, de Al-Manzar  (o Al-Matar, segun las fuentes) y construida a finales del siglo IX por uno de esos hombres que forjan leyendas y al que la historia le coloca el titulo de "Rebelde", Ubayd Allah ben Umayya ben al-Saliya, uno de los principales enemigos del  Emirato Cordobés. Y gracias a el, tras investigar un poco, descubrimos otro nombre mítico para denominar a la región: Sumuntan.

Las escasas ruinas, ya no musulmanas, sino Jacobeas, se erigen sobre las irregularidades de "La Serrezuela", la misma que, ilusos de nosotros y no hartos de penurias, pretendíamos escalar, en la textualidad máxima de la acción, una vez visitáramos un enclave que supondría una intrusión mas a las entrañas de la madre naturaleza: "Cuadros".

Gracias a un amable vecino de Bedmar pudimos desprendernos de una gran cantidad de barro, pues limpiando el hombre su vehiculo en la puerta de su casa, antes de salir de la población, gustoso nos dejó un poco de agua, tanto para los Nazgûl como para sus monturas negras.

Y un momento de relax, carreterita de sierra, divertida de bajar hasta divisar la torre que  protege la ermita, bajo la cual se encuentra, inmersas ya ambas en la montaña, protegidas por la naturaleza, por la bruma este día que nos tocó, dándole ese aire de misterio tan magnético para dos locos del biciclo. Visita fugaz, meramente contemplativa, presencial para ilustrar esta entrada, y vuelta a subir a Bedmar, pues limpias las bicis en esos momentos desechamos las dos ideas que rondaban nuestras cabezas para dirigirnos a la siguiente etapa, ni queríamos mas barro, por lo que no endureariamos por la serrezuela, ni cogeríamos una ruta previamente descargada en el gps para atravesar la misma a las bravas, físicamente, con bicicleta, imposible.




Así que de Bedmar tiramos para Jódar por carretera, quizás lo mejor que pudimos hacer pues nuestras piernas después nos lo agradecerían. Y llegamos a uno de los municipios de la antigua frontera de moros y cristianos, como paso obligado hacia el reino de Granada y escondida al otro lado del monte que tuvimos que rodear, como hemos dicho, para evitar su escalada.

Atravesamos todo "Xódar" de sur a norte por calzada y casco urbano, cumbre al fin para nosotros y comienzo del retorno a casa, pues por allí huimos despavoridos, apropiándonos del "camino de Fuente-Garcíez", disfrutándolo hasta la ultima gota, sabedores, de que lo bueno se acababa, y de que no hay cielo sin infierno, o lo que es lo mismo, nos esperaba una subida de 348 a 866 metros en 11 Kms con casi 70 Kms en las piernas y 5 horas de pedaleo, pero eso sería luego, ahora nos tocaba bajar, remontar pequeños altos y volver a bajar, así durante algo mas de 15 Kms, por los caminos de "Fuente-Garziez", "Jaén" y el de "la Loma de los Raídos"  disfrutamos de unas pistas que seguramente repetiremos cuantas veces haga falta, por que pese al cansancio ninguno de los repechos que subimos hicieron mella en nuestras fuerzas, conocedores como éramos de que tras una pequeña subida siempre llegaba una larga y agradable bajada o un llano de los que la bici anda sola, tanto que incluso nos permitió comer unos pocos pistachos y galletas para recuperar algo de fuerza.

Y todo lo bueno rápidamente se acaba, una maravillosa ave, "inconfundible por la multitud de colores que presenta: pecho azul, vientre verdoso, cabeza canela, cuello amarillo y la lista negra que adorna su ojo, pico típico de insectívoro, largo, fino y algo curvo", un abejaruco común (Merops apiaster), nos guió, textualmente, hasta el "Paraje natural" en torno a la "Presa de Pedro Marín"., en el que desapareció tras un olivar.  Y de ahi partimos relajados en llano paralelo a las vias ferroviarias, directos a encontrarnos con el agradecido asfalto que tras atravesar el "Puente de Mazuecos" fue animado por al menos 10 abejarucos mas, que posados sobre la calzada en busca de calor alzaban el vuelo nada mas escuchar nuestra cacharrería.

Fué cruzar el río que no hicimos otra cosa que subir esos 11 Km. antes mencionados, y sentir, por fin, calor, ya que el resto de la ruta fue, como decimos al principio, fría. Así que pese al cansancio, tras perder de vista a las aves mas "curiosas" que vimos ese día, poco mas hay que contar, por que el asfalto, como decimos, te deja poco que escribir y pasa mas deprisa.

Por lo que concluimos compartiendo el track de tan recomendable ruta cicloturista mixta: 

                                                                                      TRACK DE LA RUTA

sábado, 21 de abril de 2012

Jesús del Monte



Espero que este tipo de entradas no se repitan mucho, empieza el buen tiempo y con el las ganas de la familia de no estar en casa los fines de semana, mías tampoco, pero claro uno tiene sus aficiones y no se puede dejar todo; Pero espero que los dos blogeros-cicloturistas-endureros que llevamos este cuaderno de bitácora podamos hacer muchas entradas en las que aparezcan las burras de ambos.

El caso es que en Semana Santa un grupo de amigos decidió que ya era hora de irnos a pasar un buen fin de semana de "casa rural", así que ni corto ni perezoso, cuando el trabajo me lo permitió, decidí agenciarme de una vez por todas algún sistema para poder llevar mi bicicleta, especialmente ese fin de semana, ya que el lugar elegido es una zona de sierra que ya conocía y que tenía ganas de probar en bicicleta. Pero no pudo ser, las barras de la vaca se quedaron puestas, el portabicis colocado (casi), pero a la hora de la verdad, el día h, el que me iba, al cacharro le faltaba una pieza. Mi gozo en un pozo.



Menos mal que tengo a Ana, sus iniciativas y su empuje, sino hubiese sido un gran fin de semana pero sin bicicleta, lo que no habría sido tan bueno.





Y la bici fue desde Baeza hasta Villanueva del Arzobispo en camión, en el de la empresa de mi mujer, y ahí estaba esperándome el viernes por la tarde cuando llegamos de camino a la casa rural.



Le cambié el sitio en mi coche a Ana, me quité los pantalones del chándal, pues ya llevaba la ropa de la bici debajo, y me fui hacia la casa donde ya nos esperaban los amigos, pero dando un pequeño rodeo endurero, haciendo un poco de turismo local y dándome cuenta que necesito ya la tarjeta micro-sd para el gps, ya que los planos llegaban justo hasta el limite del pueblo con la sierra, a la altura el rio Guadalquivir.
 

La entrada a la zona en la que desarrolla la ruta se encuentra justo en el Santuario de la Fuensanta, por la carretera denominada de "Jesús del monte" (JV-7041), bajando en dirección al río, el primer día aparque la bici en la casa rural alquilada junto a los amigos. 

    

 Lo que puedo resumir con algunas fotos, ya que una imagen vale mas que mil palabras.


 


Por supuesto que todo el entorno del cortijo me lo recorrí íntegramente, en bici.. tantas veces como me fué posible durante los tres días que paramos en el.. :D
Así que el sábado por la mañana, sin madrugar mucho, me dirigí a la ruta que tenia en mente y que es bastante conocida, la de Jesús del Monte. Cruzando el rio, a 9 Km. de Villanueva, adentrándose por la "Cañada de la Madera", se encuentra una ermita conocida por dicho nombre y un conjunto de cortijos que pertenecen al término municipal de Iznatoraf.



Esta ermita se trata de una de las 30 parroquias que se crearon en el año 1893 por disposición del entonces Obispo de Jaén. Durante la Guerra Civil se perdieron sus retablos e imágenes, pero la orfebrería, ropas y archivos quedaron intactos. De sencilla arquitectura, fue reformada en 1965 y custodia una bellísima talla, medio cuerpo del Ecce Homo del granadino Sánchez Mesa, muy venerada por los serranos y en cuyo honor se celebra una solemne fiesta y romería el último domingo de Agosto.   

A unos 500 m. de la ermita se encuentra la Fuente del Avellano, y poco más adelante el Barranco y Lancha de la Vieja.

Una vez acaba el asfalto el paisaje va cambiando de olivares, huertas y cortijos a sierra virgen, con grandes pinares.






Y justo aquí, donde acaba el asfalto, empieza la ruta de senderismo y cicloturismo que tiene como objetivo final subir hasta el "Cerro de Santa María", a 1.527 m. de altitud, y que debe ser muy interesante realizar en su integridad, pero yo apenas la seguí durante unos 2 Kilómetros. Dejaremos la ruta completa para cuando pueda coincidir con P.magnificus.





Conforme avanzaba por la pista principal de la ruta busqué un objetivo mas cercano y que resultó mucho mas difícil, otro pico denominado "Correderas" y que se alza a 1.395 m. de altitud,  y al que se accede por un camino de cabras que surge en sentido contrario a la ruta del "Cerro de Santa María" tras cruzar el denominado arroyo del "Barranco de los Lobos".



Las vistas a 700 y pico metros de altitud ya son impresionantes, la dificultad muy alta, de hecho, debido a mi feliz y equivocada idea de colocarme unos pedales automáticos unas semanas antes, a los que aun no me he acostumbrado y que seguramente quite en breve para volver a las plataformas, fui muy inseguro todo el rato, me caí un par de veces, rompiendo en una de ellas el cullote y maldije todo cuanto pude este sistema de llevar los pies sujetos, por que no se puede subir un desnivel tan grande con los anclajes y un par de tramos los tuve que hacer a pie y empujar la burra.

La verdad es que desde mitad del recorrido fui siguiendo el rastro de "enduristas" motorizados que no haría mucho tiempo pasaron por el mismo sitio y las paradas fueron innumerables, siempre con los prismáticos a mano y el movil para ir haciendo el reportaje. Las magnificas panorámicas de la zona van adquiriendo mayor belleza conforme se asciende y con los grandes desniveles que ahi que ir salvando los ambientes son muy variados. Pude ver un ave de gran envergadura, muy lejana, que se posó tras un risco y fui escuchando graznar (gritar) durante bastante rato, pero no puedo decir exactamente que podia ser, quizas un buitre. Colorines, Verderones, Carboneros, en fin, pude disfrutar de algunos especimenes de aves comunes de nuestra zona, todo lo que me pudieron dejar los pedales automáticos. Menos mal que son con plataforma, por que lo mejor que pude hacer fue meterme en un barrizal y apoyar en una maniobra los pies, por fin no se me enganchaban las zapatillas, fui mucho mas comodo.

Pero todos los esfuerzos y penurias se disiparon al acceder a la cornisa situada a 960 metros de altitud, una especie de prado con olivares centenarios salvajes, desde el que se podia divisar la cumbre del pico "Correderas", y que disfruté enormemente recorriéndola entera hasta que un cortijo derruido cortaba el paso de acceso a la zona por donde pude ver que discurria la senda principal de la ruta del "Cerro de Santa María". Por ahi ya no se podía seguir con la bici, asi que decidí seguir dando vueltas prismaticos en mano para investigar toda esa zona.


Eso si, unido a la satisfacción de llegar a esa altura, 960 m., de disfrutar del paisaje, de las buenas sensaciones que transmite la bicicleta, lo que siguió fue casi "lo mejor", la bajada. Gracias al barro y a que la colocación de los pies en las plataformas fue idónea, pude disfrutar de una bajada de gran calidad, de las que uno se gusta a si mismo, y de las que mejoraré cuando pueda tener la bicicleta con doble suspensión y plataformas simples. Too llegará. :D

Dejé grabado este video con el que terminaré esta entrada y en el que se puede apreciar una panoramica de todo el entorno de la zona que he descrito antes.

El dia se me quedó corto, como siempre, y de hecho como al pasar de vuelta por la ermita de Jesús del Campo me habia quedado con mas ganas de subir, decidí hacer otra cumbre, esta vez de verdad, a 800 y pico metros de altitud, de un cerro situado a la derecha de la carretera y en un ambiente mas conocido por mi burra, en el que casi no tuve que echar el pie a tierra, entre olivares, y donde también pude disfrutar de una gran bajada all mountain.....


 BTT por el Mar de Olivos on Vimeo.

Lo dicho, un sitio para volver... acompañado, espero.. :D